miércoles, 20 de septiembre de 2017

oro o escoria

Durante mi primer año de trabajo como profesor, hace ya más de veinte años, un viejo minero me enseñó a «gambusinear» es decir, buscar oro entre las arenas y lodos de los arroyos.

Con un cuenco hecho de un cuerno de toro, lavábamos arena de ciertos lugares hasta que se sedimentaba un poco de mineral al fondo, para luego ponerlo al fuego en una cuchara de fundición.

Cuando el mineral era pasado por el fuego, flotaba una espuma amarillenta como un estropajo que se retiraba, esa era la escoria.  Al fondo quedaba el oro que terminaba como una pepita no más grande que balín de rifle de feria.

Cuando veo que en medio de la prueba nuestra humanidad se hace manifiesta, no puedo sino recordar aquellas tardes al lado de Don Adolfo, en las que el mineral al calor del fuego se separaba en oro o escoria.
Twitter: Owiruame

martes, 12 de septiembre de 2017

dios mío

¡Dios mío! No tuyo, no nuestro. Mío.

Porque los seres humanos somos buenos para volvernos propietarios de los medios de producción y eso de dios es buen negocio.

Lo mato y lo resucito, lo muelo, lo amaso, lo horneo y lo vendo en pequeñas porciones.

Porciones de bendición, de salvación que sin MI dios no es posible.

¡Dios es amor! — claman los pobres que se creen bienaventurados sólo porque un carpintero les dijo que lo eran hace más de dos mil años.

El amor no es negocio, el amor verdadero sólo se da... el amor no es mío, es nuestro.

Twitter: Owiruame

jueves, 1 de junio de 2017

Nessos


Ésta es mi sangre que por tu amor es derramada —dijo.
Una flecha traspasó su corazón reventándolo como una granada del jardín de las Hespérides.
La vida de quien amas estará en tus manos — sus últimas palabras.
Hay amores que duelen, otros que matan y unos pocos que nos vuelven inmortales, al menos en las letras.
Twitter: Owiruame